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jueves, 29 de agosto de 2013

EN LA CUIDAD.

Sucede siempre. Cuando una persona camina por la calle y se aproxima al lugar donde se posa un pájaro, este acaba por levantar el vuelo y huir. Sin embargo, en algunos lugares las aves son más confiadas y tardan más en escapar que en otros. Un estudio liderado por investigadores del CSIC ha analizado las distancias a las que los animales emprenden la fuga, y concluye que en las ciudades y en las regiones más al norte de Europa, las aves son más confiadas.
El trabajo, que se publica en la revista PLOS ONE, se basa en unas 12.000 observaciones de 159 especies de aves en nueve zonas de Europa. Según los datos, las aves salen huyendo cuando la amenaza está a una distancia media de 11,46 metros, aunque la medida varía en función de la especie y la localidad, ya que se han detectado casos en los que el potencial depredador puede acercarse hasta a un metro y otros en los el límite está en 180 metros de distancia. Los resultados mostraron que, una vez separado el efecto de factores como la especie, el hábitat o el tamaño corporal, hay una relación entre la latitud y la distancia. Además, las aves son más confiadas en las urbes que en las zonas rurales.
“Este trabajo demuestra por primera vez que existe un amplio gradiente latitudinal, al menos en Europa, en el riesgo de depredación que sufren las aves”, explica Mario Díaz, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid) y uno de los autores del estudio. Los investigadores creen que estas diferencias se deben al número de depredadores, que es mayor en el sur de Europa y en las

Zonas rurales. “Este fenómeno se manifiesta en su comportamiento y se relaciona con la abundancia o escasez de depredadores, como las aves rapaces”, ha aclarado Díaz.
   

EN EL POLO NORTE.

Muchas especies distintas van (como las golondrinas de mar) a poner sus huevos y criar a sus pequeños en las regiones nórdicas, donde los días son largos, los peces y las semillas abundan, los enemigos escasean y hay mucho lugar libre.
Los nidos más confortables son los de los eideros. Se encuentran en medio de campos de témpanos flotantes, sobre una roca a flor de agua, barriga por ráfagas glaciares que dejarían helado a cualquier otro animal, y le impediría mantenerse en pie.
Todo lo que necesita el eidero para instalarse en semejante lugar, es sólo una ligera depresión al abrigo del viento y expuesta a los rayos del sol. El plumón que se arranca de su pecho cubre el nido. Lleno de burbujas de aire, pues está hueco y vaporoso, este plumón deja pasar la luz solar pero retiene su calor debido al vacío que proporcionan las bolsas de aire. Los pichoncitos anidados en ese lugar no dudan, sin embargo, en abandonar ese lugar.

Los eideros son las únicas aves que cultivan plantas. Abonan un círculo alrededor de la depresión que han elegido por domicilio, y algunos años más tarde un denso anillo de hierba crece y el círculo va agrandándose. Los eideros vuelven todos los años al mismo nido que se convierte así en una especie de propiedad familiar, construídos los unos cerca de los otros en medio de las rocas y conservados en buen estado durante varias generaciones.
             

EN PANTANOS.

Los Pantanos de Villa quedan a 20 minutos al sur de Lima en el distrito de Chorrillos. El área protegida tiene una extensión de 263 hectáreas en las que se pueden ver más de 150 especies de aves, la mitad de las especies de aves del departamento de Lima.
En las primeras visitas a los Pantanos de Villa es probable que veamos cada vez especies nuevas (ver lista completa de especies, rankeada por frecuencia de avistamiento), sobre todo entre los meses de Setiembre a Marzo durante los cuales llegan las especies migratorias escapando del invierno del hemisferio norte.

Las especies migratorias suman más de 70, entre las cuales destacan: el Zambullidor Grande (Podiceps major), el Zambullidor Picogrueso (Podilymbus podiceps), la Garza Grande (Ardea alba), el Huaco Común (Nycticorax nycticorax), el Pato Colorado (Anas cyanoptera), el Pato Gargantillo (Anas bahamensis), el Aguila Pescadora (Pandion haliaetus), la Polla de Agua (Gallinula chloropus), la Gallareta (Fulica americana), el Playero Patiamarillas Mayor (Tringa melanoleuca) y el Chorlo Gritón (Charadrius vociferus).
                                     

EN EL MAR.

Las aves marinas son aves que se encuentran durante la mayor parte de su vida en el mar o en sus proximidades, exceptuando quizás la época de reproducción, en la cual se sitúan en la costa. Las aves marinas muestran una gran variedad de comportamientos y adaptaciones ecológicas y fisiológicas, si bien en muchos casos muestran características convergentes dadas la similitud de los nichos ocupados.
Las primeras aves del mar aparecieron en el Cretácico y familias de aves modernas emergieron en el Paleógeno.
Las aves marinas suelen ser longevas. La mayoría de las especies crían en colonias, que puede variar en tamaño de unas docenas de aves a muchos millones. Son famosos por tener migraciones anuales a gran distancia, cruzando el ecuador terrestre o navegando alrededor toda la Tierra en algunos casos. Se alimentan en la superficie o en el fondo del océano, e incluso en ambos. Puedan ser pelágicas, costeras y en algunos casos pasar una gran parte del año totalmente alejados del mar.
La morfología de las aves marinas depende de muchos factores. Por ejemplo, la simetría del cuerpo de las aves depende del tipo y las funciones del vuelo. El poder de vuelo puede ser clasificado en las siguientes categorías:
*Caza de alimento
*Desplazamiento a lugares de anidación y reproducción.
*Migración
La morfología promedio de un ave marina tiene tres variables principales, una masa corporal de alrededor de 700 g, una longitud de alas de 1.09 m y un área total de alas de 0.103 m2. Sin embargo, estas variables dependen del mecanismo de vuelo y de la etiología del ave.

Existe una larga historia de relación entre los seres humanos y las aves marinas: han proporcionado comida a los cazadores, dirigido a los pescadores a sus presas y conducido a los marineros a tierra. Actualmente muchas especies se encuentran amenazadas por la actividad humana y se han iniciado planes orientados a su conservación.
                                          

DESIERTOS.

Al igual que los demás habitantes del desierto, las aves se las ingenian para sobrevivir al clima inclemente. El sandgrouse tiene un plumaje especial que se mantiene impregnado de agua. De esta manera puede llevar consigo agua a sus críos, que están en el nido.
Otras aves, como el carpintero gila, depende del saguaro gigante para vivir. Este pájaro carpintero hace un agujero en el cactus y hace su nido allí. El fresco y la humedad interior es un lugar seguro para sus críos.
Gracias a las caricaturas, el correcaminos es el ave más popular del desierto. A los correcaminos se les dice así porque son aves que prefieren correr en vez de volar. Las avestruces también prefieren usar sus patas. Hasta los más pequeños caminan para ir en búsqueda de comida y agua.

El gala es una de las aves más bellas del desierto. Es una de las pocas especies que regresan al mismo nido año tras año. Los gala son aves interesantes debido a que el número de huevos que ponen, depende del clima. Si el desierto está en sequía, no ponen ni un sólo huevo. Sin embargo, durante años con clima más tolerable, el gala Mayo pone hasta cinco huevos.